El Poder del pensamiento cristiano No.3 (La Libertad)
La libertad es otro de los rubros importantes y finos del Pensamiento cristiano. Es en este sistema de pensamiento previamente enunciado por Juan el Bautista y explicado detalladamente por JESUS que se oferta la libertad plena. En el contexto histórico en que JESUS habló de libertad, la idea era una mala palabra, una lisura. Juan 8:32 dice textualmente: “Y conoceréis la verdad y la verdad les hará libres”. Lo que mas molestó a los políticos contemporáneos a Jesús fue la idea de que la gente podía ser libre. Ellos no estaban poniendo atención al concepto de la verdad, que fue repetido dos veces. Ellos estaban escuchando la palabra libertad como algo conspirativo contra el sistema establecido. Ahora, se que el Señor no estaba hablando solo de la cosa política. El estaba diciendo algo como puedes ser libre absolutamente de todo.
La idea aun estaba inconclusa para la gente en el auditorio. Muchos no entendían a que se refería con aquello de que el conocimiento de la verdad produciría libertad. Para que fuera más directo aun,
Juan 8:36 dice: “Si el Hijo les libertare, seréis verdaderamente libres”.
Pone de manifiesto quien patentiza la libertad. Maltrata los oídos de los que estaban contentos con el sistema al reafirmar serán verdaderamente libres. No es una libertad de caricatura.
Ese concepto de libertad fue también matizado por los apóstoles. El mejor ejemplo es la forma tan libre en que fluyeron una vez se empoderaron en el aposento alto de la misión del maestro.
Llenaron el mundo conocido del testimonio de la resurrección de su maestro. Lo hicieron con total libertad. Arriesgando sus vidas dieron el mayor ejemplo de libertad. Los encarcelaban y decían que “la palabra de Dios no estaba presa”. Los apedreaban y con rostro de Ángeles decían: “No les tomes en cuenta sus pecados”.
El concepto de libertad que promueve el cristianismo posibilitó avances significativos en la raza humana.
Aun cuando religiosos oportunistas secuestraron una parte de la expresión cristiana en el tercer siglo. Fue con las ideas de libertad y de justicia que de las mismas fauces del monstruo se reivindicó.
Las ideas que han traído luz en momentos de oscuridad universal, han estado inspiradas en esa libertad que promueve el cristianismo aunque no se quiera reconocer.
Aun las ideas contrarias se han prevalido de ese ambiente de libertad que el cristianismo promueve.
Y sigue ahí. Diciendo a los seres humanos que ser verdaderamente libres es una cuestión no negociada que se produce como fruto de la acción directa del hijo de Dios.
La libertad en el cristianismo es personal pero también lo es para la sociedad, para las naciones.
Ese paradigma de libertad desnuda muchas otras libertades políticas y económicas a las que nos hemos aferrado. Deja claro que si algo o alguien domina al ser humano aun sea una relación personal significativa o un logro importante, entonces necesita ser libre.
Es una libertad en estado natural, simple, pero poderosa.
Es la libertad de construir una relación personal con Dios y no dejar que nada ni nadie domine tus pensamientos. Nada debería enturbiar la sagrada libertad que obtenemos en Cristo Jesús.



