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23 de enero de 2007 

El Poder del Pensamiento Cristiano (N0. 2 de varios)

Continuación…
Poder e influencia.
Al continuar con esta charla, quiero destacar una vez más, que cuando hablo del poder del pensamiento cristiano; estoy reflexionando sobre su influencia y especialmente sus aportes a la humanidad. Creo que el cristianismo ha realizado la más importante contribución al género humano. Nos ha provisto de un criterio moral de excelencia (Leamos a Pablo hablando de la virtud) De una ética; transplantada desde la legislación dada por Dios a Moisés (10 mandamientos y otras leyes adjetivas) y mejorada por Cristo. De una visión global; de un insuperable concepto de responsabilidad personal; De una esperanza basada en la fe (Una enseñanza sin paralelos, que añade significado personal) y bueno, de otras categorías más que en su momento desearía profundizar. Quisiera adentrarme en la exposición de los insumos que componen este pensamiento cristiano. Para citar elementos concretos que hablan de su extraordinario poder e impacto, debo citar uno que por su fuerza jamás puede ser ignorado:
El Amor.
Es el cristianismo quien restaura el concepto y práctica del amor, del más puro y significativo amor que puede conocer la raza humana. Habla del perfecto amor de Dios (ágape) habla del amor de los seres humanos y para los seres humanos (filial) habla del amor que envuelve la pasión, sin ser malicioso ni perverso (eros). En su prédica enseña como practicar ese amor todos los días. El pensamiento cristiano trajo su manual y metodología para la práctica de este amor. Puso el ejemplo con el amor de Dios para los seres humanos. Juan 3:16. No sólo habla de amor, lo puso de manifiesto hasta la misma sangre. Es decir, lo practicó, hasta rebajar su condición de Dios a hombre. De Rey a esclavo. De significado a insignificante. De todo a nada. Muestra el poder sacrificial. Enseña hasta donde es capaz de llegar por lo que ama. Muere por el amor a sus criaturas irredentas. Y su muerte derrota la desesperanza y a la muerte misma. En su enseñanza terrenal, el maestro Jesús lo dijo como nadie nunca lo dirá jamás: "Ama a tu prójimo como a ti mismo." Si alguna duda hubo, si alguna pregunta acerca de cómo cumplir con tantos mandamientos juntos teniendo como base o camisa de fuerza la ley o el cumplir o pagar. Obedecer o morir. Esa duda fue disipada, desarmada, cuando el maestro volvió a decir:

“Todos los mandamientos en esta sentencia se resumen: Ama a tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.”

Posteriormente los apóstoles de Jesús, contrario a lo que se pudo pensar, jamás rebajaron tanta entrega y dedicación. Al contrario, continuaron radicalizando el concepto del amor. Pablo lo demostró, dijo: “Voy a enseñarles un camino más excelente.” -Y siguió-: “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue…” -Y matizó con más fuerza aún al final-: “Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.” 1 Cor. 13-Sin comentarios- Juan, llamado una vez hijo del trueno y luego apóstol del amor, también dijo lo suyo: “Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en el”. Agregó aún otros preceptos y prácticas y con ellos mató el miedo, mediante una fórmula hasta entonces impensada: “En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto hecha fuera el temor.” “El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4. Lo que el cristianismo aportó a la práctica del amor, es un sustancial cambio que implica tanto las formas como el fondo. Hizo un viraje excepcional y partió en dos el concepto y la praxis vivencial. Separó el amor, el verdadero, de la caricatura. Separó lo sublime de esa pseudo forma sin contenido con la que nos engañamos las más de las veces. Por mucho la humanidad ha practicado una cuestión amorfa, sin rostro, sin sustancia, sin belleza. Una cosa que embarra, que ensucia lo bello, que pervierte lo sublime. Algo que ya no es amor, que se acaba cuando llega un pleito, cuando no me gusta tu olor, ni tu sabor. Que se diluye cuando la belleza se extingue. Que se acaba cuando otro cuerpo pasa y nos vamos tras esa mirada que atrae, traicionando lo que una vez juramos amar. Nosotros, los humanos hemos preferido hacernos devotos de lo que se cansa. De un supuesto amor que hoy es y mañana no me acuerdo. Es una cosa. Es una vaina. Es un fastidio. Es una perdida. Y mientras, el pensamiento cristiano nos ha estado hablando de un amor sin vicios, sin dobleces, sin agendas escondidas. Un amor que perdona. Que perdura. Que ennoblece y no empequeñece. Un amor que no se avergüenza. Un amor que no critica. Que no aniquila las posibilidades del otro ser. Un amor de principios. Un amor tipo roca, que se fortalece con los golpes del agua. Un amor tipo roble que se fortalece cuando pasa el tiempo. Un amor que calienta cuando el frío del miedo y de la muerte muerde. Un amor que acompaña cuando la soledad pica la piel y el alma. Un amor que cubre cuando la necesidad nos desnuda. Un amor que envuelve y llena de significado cuando la vergüenza ataca. Un amor que deja la comodidad para acomodar a quien lo necesita. Un amor que no solo ve placer en cuerpos cincelados y perfectos, sino que también ve la verdad de cada ser humano. Un amor que deja al otro ser y hacer sin miedo a ser anulado. Un amor que da y no quita. Un amor que no compite. Un amor que lucha. Un amor que vive y triunfa! El pensamiento cristiano siempre estará vigente, porque ese tipo de amor seguirá vigente. Y El vigente es Dios. Y Dios es amor!

Continuará...

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  • Nombre: Francis Montas
  • Pastor de la Iglesia Casa Joven. Comunicador, Productor y Director de emisoras de radio. Pte. fundador del Club Juvenil Cristiano. Director general de FUL, el super campamento de capacitacion para jovenes lideres.

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