El año que ya llegó!
Como siempre, hubo fiestas, algarabía, estallido de fuegos artificiales, bullicio en toda la ciudad...El viejo año se marchaba...otro nuevo llegaba. Un nuevo año, generalmente despierta en alguna gente muchas expectativas. Aunque: Hay quienes piensan que el sólo cambio de fecha implica buen tiempo; y que este tiempo traerá consigo un enorme cargamento de felicidad. De otro lado, tambien hay quienes asumen todo lo contrario, y creo, que demasiado al contrario (para mi gusto) Estos son los que sin tapujos dicen que un nuevo año no es más que un cambio de fecha. Y nada más!
En cualquier caso; cierto es que se trata de una nueva fecha que abre espacio, si se quiere, para una nueva agenda, un nuevo calendario de días que se sucederán uno tras otro. ¿En que forma debo tomarlo?
Antes de que el viejo año cerrara su ciclo, con su carga de tristeza, mientras sus días lloraban sin parar; leí en mi Biblia la expresión contenida en el Salmo 118.24
"Este es el día que ha hecho el Señor, nos gozaremos y nos alegraremos en él" Dia en la Biblia puede ser un tiempo, una edad, un año. No en vano, para el Señor un día es como un año y un año es como un día. Cuando reviso bien todo el Salmo, encuentro que su escritor, también dice: "Su amor (De Dios) perdura para siempre" "El es mi fuerza y mi canto" "El está conmigo, no temeré" Cuando medito en todo esto, repito junto al escritor del salmo: "Este es el día (este es el año) que ha hecho el Señor". Es que cada día, cada año, es un regalo de la continuada y prolongada misericordia de Dios. Y Como El tiene el cuidado de todo, me gozaré en lo que me ha dado. Tomaré el nuevo año sin temores y sin asaltos. Porque este también lo ha hecho El.



